Cementerio orbitante es un proyecto performático e instalativo que explora el duelo, el deseo y la afectividad en la relación entre el cuerpo humano y tecnologías obsoletas. A través de esculturas-máquina, dispositivos que lloran, emiten señales o fallan, y acciones performáticas de carácter ritual, la obra propone un espacio donde la tecnología deja de ser funcional para volverse vulnerable, asistida y afectiva. El proyecto piensa el cuerpo como archivo sensible y el error técnico como lugar de memoria, articulando imágenes del cosmos, la medicina, el erotismo y la ruina para preguntarse cómo se ama, se cuida y se llora cuando la señal se pierde.