Este texto investiga las pinturas de paisaje, Palacio Imperial de Petrópolis (1855) y Boquerón del Río San Francisco (1837) bajo el hecho de que la pintura de paisaje en Brasil y en Colombia en el siglo XIX estuvo fuertemente marcada por la presencia o la ausencia de la Academia. En Brasil esta institución estableció unos cánones que seguían fielmente la tradición clásica. Es en este contexto en el que Agostinho da Motta desarrolla su maestría pictórica con un estilo neoclásico, con el cual construye un paisaje idealizado que sigue de cerca los cánones académicos. Por otro lado, en Colombia no hubo una Academia sino hasta finales del siglo XIX. La enseñanza artística estuvo a cargo de talleres de reconocidas familias o, como es el caso de Ramón Torres Méndez, un artista cuya sensibilidad y destreza le permitió aprender a pintar de una forma empírica, logrando así un paisaje pintoresco que no sigue ningún canon específico. El presente texto es una investigación sobre cómo estos dos artistas construyen el paisaje, realizando una comparación entre las obras entendiendo sus similitudes y diferencias en base a los elementos históricos, académicos, culturales y narrativos que son pieza clave en la composición y construcción de estos dos paisajes.