Comprendí que debo caminar el territorio como una experiencia concreta para mi evolución. Subir para atrapar silencios cargados de experiencias espirituales. La fuerza de las islas de alta montaña que solo surgen con el trópico hace que el habitar este ecosistema, sea con la conciencia y presencia absoluta del cuerpo. Permito que mi cuerpo y espíritu conecten para honrar la montaña a través del dibujo; uso el carbón, un ser que siento con mis manos, un ser que transmutó gracias a un gran fuego y que habitó durante su vida tierras negras de la alta montaña andina.