Este capítulo hace parte del libro "Teoría general de niñez y adolescencia". El capítulo analiza cómo el derecho de familia ha superado el positivismo tradicional para incorporar enfoques interdisciplinarios que incluyan psicología, antropología y ética. Se destaca la importancia de constitucionalizar el derecho familiar y comprender fenómenos como la violencia intrafamiliar desde una perspectiva ética y social. El texto cuestiona si la ley puede imponer una ética convencional y examina el debate entre comunitarismo e individualismo, resaltando la necesidad de pluralidad valorativa, actitud reflexiva y vínculos entre moral y ley. Se concluye que una sociedad democrática debe armonizar familia, comunidad y ética sin sacrificar derechos individuales.