Desde el inicio de la humanidad, el hombre ha tenido la necesidad de determinar su posición en la Tierra. Esta es la razón detrás del surgimiento de los sistemas de navegación en tiempos tan remotos como la era vikinga, griega y romana, con sistemas precarios que dependían exclusivamente de los fenómenos físicos de la Tierra, tales como el sol, la Luna y las estrellas. Como tal, estos sistemas se desactualizaban constantemente, precisamente por el cambio en los fenómenos físicos de la Tierra. El descubrimiento del espacio exterior y su posterior conquista fueron los primeros pasos hacia un adelanto en la historia, pues estos logros dieron paso a una nueva era en la navegación al proporcionar a la humanidad un sistema basado en la triangulación de las señales satelitales, que fuera completamente independiente de los elementos físicos en la Tierra, convirtiendo este sistema en uno más confiable y preciso.